Mostrando entradas con la etiqueta silvestre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta silvestre. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de marzo de 2019

Cocina bellotera - Cómo preparamos la bellota

Desde hace ya unos cuantos años (creo que unos 6) hemos incluido en nuestra alimentación el consumo de bellota de roble. Y aunque llevábamos un par de años con escasez de ellas (a causa de heladas tardías y del escarabajo que los devora en verano), este año tenemos preparadas en cantidad.

Cada uno escoge el método de desamargado que mejor le conviene, pero os explicamos a grandes rasgos cómo lo hacemos nosotros:


- Las sumergimos en agua, renovándola durante varios días y después las dejamos en agua unos meses (renovándola menos a menudo) para hacer una fermentación láctica.


- Las vamos recogiendo según vamos usando: primero las pelamos de su cáscara exterior.


- Las limpiamos de su cáscara interior e imperfecciones y las partimos a la mitad.


- Cocemos en abundante agua hasta que estén tiernas (nosotros las dejamos en la cocina de leña un par de horas a fuego lento).


- Retiramos el agua aún cargada de taninos y batimos hasta obtener una pasta ya desamargada que después usaremos en nuestras recetas. (Iremos haciendo un pequeño recetario de las que vayamos preparando, entre el blog e instagram).


Si os interesa el tema, os animo a conseguir el libro de Cesar Lema Costas, "Manuel de cocina bellotera para la Era Postpetrolera", interesante de principio a fin. 


Y la cascarilla exterior la ponemos a secar, para usar como otro aporte más de materia en nuestro baño seco. 


domingo, 25 de noviembre de 2018

Mermelada de majuelas - bayas de espino albar

Este año hemos preparado un poco de mermelada de majuelas (las bayas del espino albar, crataegus monogyna, que crece en estado silvestre por toda la peninsular ibérica.)


Hay varios formas de preparar estos frutos, pero la forma más habitual es en mermelada o jalea

Despues de recogidas, lo primero es separarlas de sus hojas, las lavamos y ponemos a hervir con un poco de agua, que las cubra por completo, durante una media hora. Durante este tiempo absorberán todo el agua volviéndose más tiernas.


Una vez cocidas tenemos dos opciones; prepara jalea, dejando de un día para otro escurriendo el líquido en un colador o gasa. Quedarán sin pasar, las semillas y la pulpa. Después añadiremos a ese líquido el azúcar necesario en función de lo dulce que suelas preparar las jaleas (desde un tercio del peso del líquido, hasta el mismo peso del líquido) y el zumo de limón y dejaremos cocer hasta conseguir la textura deseada.


Otra opción será preparar mermelada, algo más laborioso, pero en el que perderemos menos materia prima. Ponemos en un colador y vamos aplastando con un tenedor para que pase, además del líquido, una gran parte de la pulpa (quedarán en el colador las semillas y una parte de la pulpa que no consiga pasar por el colador). Os recomiendo que lo vayáis filtrando en pequeñas cantidades, porque será más fácil ir aplastando con el tenedor (con el pasapurés no funciona, ya que las semillas son muy grandes para que pueda girar, lo he comprobado... ).

Al igual que con la jalea, después de filtrarlo, añadiremos a ese puré el azúcar necesario en función de lo dulce que suelas preparar las mermeladas (desde un tercio del peso del líquido, hasta el mismo peso del líquido) y el zumo de limón y dejaremos cocer hasta conseguir la textura deseada.

Una vez listo, envasamos como de costumbre. La consumimos en pocos días si hacemos poca cantidad y no queremos envasarla al vacío.


Queda una jalea (de color más rojo vivo) o una mermelada silvestre (de color más amarronado), con un sabor especial pero bastante neutro, que recuerda un poco a las mermeladas de manzana o madroño, y que podemos mezclar con otros frutos (manzanas, peras, rosa canina...) y/o especias (por ejemplo, canela, jengibre...). Y como todo lo silvestre, con mucha más vida y mejor para nuestros bosques.

Y vosotros ¿la habéis preparado alguna vez?